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Maternidad y su impacto en la empleabilidad femenina

La maternidad es sin duda uno de los momentos más desafiantes en la vida de una mujer. ¿Cómo conciliarla con la carrera? ¿Cómo continuar en el camino hacia el éxito? Un torbellino de preguntas que dificulta aún más la toma de decisiones, especialmente cuando estamos en grandes centros comerciales. El motivo de tantas dudas y preguntas relacionadas con este tema es lo que abordaremos en este texto.

Inicialmente, pensemos en la tarea de la lactancia materna. Según el laboratorio Think Olga, es una tarea que dura de 15 a 20 minutos, pero se necesita repetirla de 8 a 12 veces al día. Considerando 7 días a la semana y suponiendo que el bebé sea amamantado durante al menos 6 meses, eso equivale a 650 horas dedicadas únicamente a la lactancia materna. Los estudios indican que la realidad brasileña no facilita la vida de las mujeres, ya que la mayoría también es responsable de las tareas domésticas además del cuidado de los hijos, lo que hace que cada vez más profesionales opten por la maternidad después de los 40 años, un número que aumentó al 49,5% en 20 años. Según un estudio de FGV IBRE de octubre de 2023, las mujeres en Brasil dedican hasta 25 horas semanales a las tareas domésticas, mientras que los hombres solo dedican 11 horas.

En un reportaje del 08/03/2024 para el Valor Económico, Gabriel Leite Mariante, estudiante de doctorado en economía en la London School of Economics, explica que en términos de empleabilidad, las madres son en promedio un 37% más afectadas que los padres en un período de diez años después del nacimiento del primer hijo, ya que los hombres están más dedicados a las tareas remuneradas.

Mirando hacia el pasado, sabemos que las mujeres no siempre estuvieron protegidas como lo están hoy y la inferioridad femenina se consideraba normal, como explica Mary Del Priori en su libro «Sobrevivientes y Guerreras». Después de la Primera Guerra Mundial, debido al gran número de muertes masculinas, las mujeres necesitaron trabajar, pero sin que se garantizaran sus derechos y terminaron siendo explotadas, ganando mucho menos que los hombres y aún estando expuestas a condiciones de trabajo peligrosas.

En lo que respecta a la maternidad, con la Constitución de 1934 se garantizaron algunos derechos fundamentales para mejorar las condiciones laborales. Además de la jornada laboral diaria de 8 horas, las mujeres obtuvieron por ley la licencia por maternidad, la atención médica para las gestantes y la prohibición de trabajar en condiciones insalubres.

Analizando el escenario actual, algunos expertos defienden medidas para que las mujeres dejen de pensar que elegir la maternidad significa también perder oportunidades en su carrera. Por ejemplo, redistribuir el trabajo de cuidado es fundamental para abordar las desigualdades de género, así como aumentar el número de guarderías e igualar el permiso de paternidad. Todas estas medidas brindan más tranquilidad en la toma de decisiones, además de proporcionar un cambio fundamental y urgente en la sociedad.